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El Mito de la Industria y el Mercado Interno

CFK volvió a la escena y reavivó la idea de que el proteccionismo es la base del crecimiento.

Se nos fue una semana relativamente tranquila en términos financieros. El dólar subió “solo” 1,1%, manteniéndose estable entre los $ 45,5 y $ 46,5, y cerrando el viernes en torno a $ 46.

El Riesgo País mostró una caída importante de alrededor de 30 puntos, y la bolsa subió alrededor de 3% si comparamos viernes contra viernes.

En otro orden de cosas, las noticias fueron entre conmovedoras y sorprendentes. El sorpresivo ataque que recibieron un diputado nacional y un funcionario amigo suyo, donde este último resultó muerto a balazos en plena Plaza del Congreso conmocionó a todos.

En un primer momento yo, como creo que varios, pensé que se trataba de violencia política, o de algún crimen con origen ideológico… Con el pasar de los días la pista más fuerte es que el móvil era más personal.

La sorpresa vino por el lado del mega-evento que tuvo lugar el jueves, cuando la expresidente Cristina Fernández de Kirchner presentó su libro, Sinceramente, en la Feria del Libro.

¿Por qué digo que fue una sorpresa?

Personalmente, porque me sorprendió que el tono de su discurso fuera realmente conciliador, lejos de su característico estilo crispado y confortativo. Se ve que a todos les llega su Durán Barba.

Ahora al margen de sus formas, el contenido fue bastante fiel a sus ideas fundamentales. En resumen, pidió un acuerdo social, reivindicó al tándem Perón-Gelbard y pidió políticas para el mercado interno y la industria nacional.

Mercadointernismo

En un momento de su presentación, Cristina abordó el tema económico y planteó la necesidad de un “contrato social” entre “todos los argentinos y todas las argentinas”. Dicho contrato debería tender a generar crecimiento económico y trabajo genuino.

En sus palabras:

Es necesario generar trabajo genuino. Para eso debe haber un compromiso primero del estado de generar políticas. Y segundo de empresarios para generar ese empleo. No hay posibilidades de generar crecimiento económico sin mercado interno fuerte.”

Lo primero que es necesario explicar es a qué se refiere la expresidente (y quienes están en su entorno) con esas tres palabras finales, que son “mercado”, “interno” y “fuerte”.

En general, cuando se hace referencia a ello se están pidiendo políticas que, por un lado, protejan de la competencia extranjera a las empresas nacionales. Se entiende que esto estimularía la producción nacional, dado que los empresarios locales no se verían “devorados” por los foráneos.

Por otro lado, las políticas deben apostar a aumentar los salarios nacionales de manera deliberada, nuevamente con proteccionismo, y además con emisión monetaria y aumento del gasto público.

Aumentos de producción por el proteccionismo, y aumentos de salarios por la suba de la demanda agregada estimulada por el gasto y la emisión serían la receta perfecta para el crecimiento económico genuino.

Lo cierto, sin embargo, es que no es así como funciona la economía.

Receta probada y fracasada

Un ejemplo de por qué la supuesta receta del progreso presentada en la sección anterior no funciona lo puede ofrecer el propio kirchnerismo. Es que, entre 2011 y 2015, la economía de Argentina implementaba proteccionismo y políticas de demanda agregada a full, pero ni la economía creció, ni lo hicieron los salarios reales.

En el año 2011, el déficit fiscal estaba en 2,5% del PBI. En 2015 cerró en 5,9%. Si se mide en pesos nominales, el mismo pasó de $AR 54.500 millones a $AR 351.000 millones. Es decir, se multiplicó 6.

En términos de gasto público, el gobierno pasó de gastar cerca de 40% del PBI a superar el 45%.

En cuanto al proteccionismo, fue la época dorada de las DJAI (Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación), que restringían arbitrariamente la importación, y del cepo cambiario, que limitó también el acceso a dólares para comprar bienes importados.

Fuente: Iván Carrino y Asociados en base a Mrio. de Trabajo

En todo ese período y con todas estas restricciones y estímulos, la economía apenas si creció 0,8% acumulado. Los salarios reales, que habían subido 12,3% entre enero de 2011 y junio de 2013, se desplomaron 11,6% tras la inevitable devaluación del 2014.

Por último, el empleo en el sector privado formal casi ni aumentó y lo mismo ocurrió con la actividad de la “sagrada industria” manufacturera.


Fuente: Iván Carrino y Asociados en base a Mrio. de Trabajo

Así que de implementarse estas mismas políticas: ¿por qué el resultado sería diferente?

Mirar a Estados Unidos

Un punto interesante a mencionar es que CFK aludió a Estados Unidos como ejemplo del éxito de las políticas que ella defiende y que implementaría su espacio de llegar al poder a partir de 2020.

En este sentido, afirmó:

Cuando impulsábamos el mercado y el consumo interno y nos decían que no debíamos recalentar la economía.

Miren lo que pasa en EEUU. La economía vuela. El desempleo es el más bajo desde hace 50 años. La Reserva Federal debería subir la tasa de interés… y “no”. Algunos se dieron cuenta que debían volver a generar trabajo industrial dentro del país para volver a genera riqueza.

Sería bueno que aquellos que viajan tanto para acá, imiten lo que hacen allá.

Aquí hay dos puntos extremadamente inexactos que es necesario aclarar. El primero es que la Reserva Federal sí ha subido su tasa de interés. Esa tasa de interés, que de alguna forma regula la liquidez internacional que tanto benefició a Cristina generando “viento de cola”, pasó de estar en 0% en noviembre de 2015 a 2,4% hoy. Es decir, la tasa de la Fed sí subió, y lo hizo para evitar el “recalentamiento” que Cristina niega.

Por otro lado, con el ejemplo norteamericano se quiere dar la idea de que el crecimiento de Estados Unidos, que fue de 3,2% en la última medición publicada, es producto de los aranceles que Trump impuso a China y que eso está generando una enorme creación de empleo industrial.

No obstante, las cifras contradicen dicho relato. Es que desde que Trump llegó al poder, el empleo registrado en la industria manufacturera aumentó 3,9%, apenas 0,02 puntos porcentuales por encima de lo que creció el empleo total. El empleo en la construcción, sin embargo, creció 9,7%, y el del sector minero 16,4%. Otros rubros, como servicios profesionales, educación y salud, y ocio y hotelería, por su parte, crecieron todos entre 5 y 6% acumulado.

Con estos números: ¿de qué generación de empleo industrial estamos hablando?

Cristina ha vuelto a la escena pública y, con una economía en crisis, no pudo evitar referirse al tema. El problema es que para defender sus ideas utiliza ejemplos que solo tienen lugar en la imaginación. Ni Estados Unidos crece por los aranceles y el sector industrial, ni el “mercadointernismo” va a sacar nuestra economía adelante.

Esas políticas las probamos durante toda la “era K”. Y son en parte responsables de que estemos así hoy.

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