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El “Peso-Real” es una mala idea

Esta semana trascendió que los gobiernos de Brasil y Argentina estarían pensando en lanzar una moneda conjunta. ¿Disparate o remedio para la inflación?

La semana pasada estuvo muy cargada de novedades económicas.

Al inicio, el lunes 3, el Riesgo País volvió a superar la barrera de los 1.000 puntos, generando nuevas preocupaciones. Con el correr de los días, el indicador mejoró y cerró el viernes en 947 puntos “solamente”.

El martes, tras conocerse la caída de más de 50% en el patentamiento de autos 0Km., el gobierno anunció el lanzamiento de un subsidio de $AR 1.000 millones para que las concesionarias puedan ofrecer descuentos en la compra de vehículos.

¿¿Qué?? ¿¿Un subsidio a la industria automotriz para vender más 0KM??

Tan increíble como argentino.

En primer lugar, es un subsidio de pobres a ricos, porque el cartonero que se compra un alfajor y paga 21% de IVA está subsidiando al ejecutivo de una empresa que se quiere comprar un Volkswagen Vento.

En segundo lugar, no puede ser que a cada actividad que le va mal, el gobierno le ponga un subsidio. Así no funciona el capitalismo y así no debería funcionar Argentina.

Por último, menos que menos se debería subsidiar a la industria de los autos, que ya bastantes privilegios del gobierno tiene al ser una industria que creció por completo al calor del proteccionismo.

Delirante…

Ahora bien, para cerrar, el jueves después de la visita de Bolsonaro a Buenos Aires, se lanzó la idea de crear una moneda común con Brasil.

Es sobre eso que me gustaría hablarles hoy.

Puro Humo

Ante todo, me gustaría aclarar que el revuelo que se armó tiene poco de sustento. La realidad parece indicar que los funcionarios de Argentina y Brasil conversaron la idea de tener una moneda común entre los dos países pero como un proyecto de muy largo plazo.

Es decir, nada que vaya a implementarse ya, y ni siquiera durante el próximo período presidencial.

El presidente del Banco Central de Brasil, de hecho, afirmó hace unas horas que:

“El Banco Central del Brasil no tiene proyectos o estudios en marcha para una unión monetaria con la Argentina. Hay solo, como es natural entre socios, diálogos sobre la estabilidad macroeconómica, así como debates acerca de reducir riesgos y vulnerabilidades, al tiempo que se promueve el fortalecimiento institucional”.

Lo mismo dijo Bolsonaro, que sostuvo que solamente se trata de un “primer paso para el sueño de moneda única”.

¿Sueño?

Como vemos hasta aquí, no se trata de una posibilidad real, pero es interesante igualmente analizar los pros y contras de lo que significaría abandonar el peso, abandonar el real, y adoptar una nueva moneda llamada “Peso-Real”.

Supuestos beneficios de la moneda común

El único antecedente de creación de una moneda común entre dos o más países es el euro, la moneda común europea.

De acuerdo con Paul Krugman, economista Premio Nobel, los beneficios perseguidos por la unión monetaria fueron dos:

  1. Reforzar el papel de Europa en el sistema monetario global.
  2. Convertir a la Unión Europea en un mercado verdaderamente unificado.

En el caso del Peso-Real podríamos pensar que la 1 es un objetivo político de los gobiernos de Argentina y Brasil.

A la 2 podríamos transformarla en que una moneda común facilitaría el comercio bilateral entre ambos países.

Y podríamos sumar una tercera, que es que reemplazar el peso por el “Peso-Real” podría bajar en Argentina la inflación.

Si dejamos el objetivo político de lado, queda analizar las últimas dos posibles ventajas de tener una moneda común.

Integración Comercial

Suele afirmarse que la fijación del tipo de cambio entre dos países es beneficiosa siempre y cuando esos dos países estén fuertemente integrados.

¿Qué quiere decir esto?

En primer lugar, que su comercio bilateral sea muy importante. En segundo, que el flujo de factores sea grande. Es decir, que haya muchos brasileños trabajando en Argentina y muchas argentinas trabajando en Brasil.

Lo segundo no parece ser el caso. Claro que seguramente existan quienes conocen algún brasileño que trabaja aquí. Pero hay que reconocer que no es lo mismo trabajar en Brasil siendo argentino que trabajar en Mendoza siendo sanjuanino.

Por otro lado, si bien Brasil es nuestro principal socio comercial, lo cierto es que el volumen de comercio que tenemos con Brasil es ínfimo.

Fuente: ICYA en base a INDEC y FMI.

Del magro comercio internacional que tiene Argentina en comparación con su PBI (en promedio poco más de 20% en los últimos años), el intercambio con el país vecino no ha superado en los últimos 4 años el 6% del PBI.

Si nos concentramos solo en 2018, el comercio con Brasil solamente representa el 5,2% del PBI y el 21% del comercio total. Es decir, por cada USD 100 que Argentina comercia con el mundo, USD 79  los comercia con países que no son Brasil.

Es decir, más allá de las apariencias, Argentina y Brasil no son economías fuertemente integradas.

Además, ¿por qué deberíamos serlo? Mucha de la integración que hoy sí tenemos es producto de que con medidas arancelarias y para-arancelarias “desviamos el comercio”. Es decir, sería más eficiente que Argentina comerciara con otros países y diversificara sus exportaciones e importaciones, pero por las trabas gubernamentales eso no sucede y tenemos que forzadamente comerciar con Brasil.

Así que más que una moneda común con Brasil, entonces, deberíamos tener una moneda internacional, como puede ser el dólar, algo que importadores y exportadores descubrieron hace décadas.

¿Menos inflación?

Se podría pensar que si hubiera una moneda común, al menos la irresponsabilidad monetaria típica de la Argentina, que tiene desde hace 10 años inflación top 10 a nivel global, se terminaría.

De hecho, al mirar los datos, la inflación promedio de Brasil fue de 5,8%, durante los últimos años, lo que suena mucho mejor que el casi 30% que tuvimos nosotros.

Sin embargo, hay dos cuestiones aquí.

La primera es que 5,8% no es una tasa de inflación envidiable. O sea, sin duda que lo es desde nuestra perspectiva Macri-Cristinista. Pero para estándares globales, es inflación alta. La Eurozona y Estados Unidos tienen objetivos de máxima para la inflación que están en 2%.

Comparado con eso, Brasil tiene inflación alta.

El segundo problema tiene que ver con la historia de Brasil y los vaivenes políticos.

En la serie más larga, se ve claramente no solo que el país vecino atravesó dos hiperinflaciones en 1989 y 1993, sino que en los años previos a ellas, la tasa de aumento promedio de los precios era de un espeluznante 280%.

Inflación en Brasil (1981-2019)

Es decir, en el pasado, los déficits fiscales financiados con emisión monetaria fueron moneda corriente en nuestro vecino y existe la posibilidad de que vuelvan a serlo alguna vez.

O sea que si vamos a hacer una “moneda común” con alguien, al menos deberíamos intentar hacerla con un país que tuviera un mejor historial inflacionario.

Últimas reflexiones

Para terminar, algunas ideas.

La iniciativa del Peso-Real quedará en la nada, pero es un lindo ejercicio para pensar en cosas nuevas.

Ahora bien,  si la pólvora ya está inventada… ¿Para qué hacerlo de nuevo? Hay países con Banco Central y tipo de cambio flexible que no tienen inflación. Hay países dolarizados que no tienen inflación. Hay países con tipo de cambio fijo que no tienen inflación…

Si es por terminar con ese flagelo, no es que falten opciones.

Además, la moneda Peso-Real es una mala idea. Primero porque Argentina y Brasil no solo no están tan integradas como se piensa, sino porque tampoco sería deseable que lo estén más, cuando eso se hace al costo de desintegrarse del resto del mundo, como ha ocurrido hasta hoy.

Por último, porque como digo más arriba, si de bajar la inflación se trata, incluso una opción como esta podría barajarse, pero no con Brasil, que en materia inflacionaria no es (ni ha sido, para nada) el mejor alumno de la clase.

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One Comment

  1. Luciano Mierez Luciano Mierez 8 junio, 2019

    Básicamente Argentina,tendría que arreglar sus cuentas y en un futuro pensar en una moneda común con Brasil. En el libro La Tragedia del Euro de Philips Bagus(si mal no recuerdo)decía que países como Alemania sufrían la irresponsabilidad fiscal de grecía e Italia. Ahora bien,esto podría ocurrir en el supuesto de que se creara una moneda común.

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