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José Luis Espert: el candidato con mejor programa económico

En términos de ideas económicas, el economista liberal le gana a sus rivales. Lo sigue “Juntos por el Cambio”.

En Argentina las elecciones tienen una importancia fundamental para la economía. Esto se explica, por un lado, porque parecería que estamos permanentemente inmersos en una crisis económica.

Es natural, entonces, que a los candidatos se les pregunte de manera sistemática: “Señor/a candidato /a: ¿cómo nos va a sacar de ésta?”.

Por el otro, porque estamos acostumbrados a que dependiendo de quién las gane, se mantengan o se cambien las “reglas del juego”.

Esta elección, en ese sentido, no es muy diferente de las anteriores. De numerosas encuestas se desprende que las principales preocupaciones de la ciudadanía son la inflación, el desempleo, la pobreza, y los salarios.

No es para menos. La inflación es superior al 50%, el desempleo ha subido en el último año y los salarios están alrededor de 12% abajo en términos reales. Dado este escenario, ¿qué proponen los candidatos para resolver estos temas? ¿Quién tiene las ideas más consistentes y eficaces?

Las propuestas

Los principales partidos que se presentan en estas elecciones han divulgado, al menos vagamente, algunas propuestas o promesas económicas concretas para atacar los problemas que enfrentamos.

En el cuadro que está abajo (que puede ampliarse si se hace clic aquí) pueden verse de manera resumida las del gobierno, del kirchnerismo, de la izquierda y del liberalismo.

Lo primero que  salta a la luz es que el del Frente de Izquierda es el plan más alocado e inconsistente de todos. Para el partido que lidera Nicolás del Caño, el estado debería estatizar todo el sistema energético, el de transporte, el bancario y el comercio exterior. Junto a ello, crear comités para controlar precios y para las pocas empresas que queden en manos privadas, prohibir los despidos.

Es claro que el plan busca bajar la inflación, que crezca la economía y que aumenten los salarios. El problema es que de ponerlo en práctica se desplomaría la inversión, se fugarían los capitales y también todas las personas que no quisieran ser víctimas de esta masiva expropiación. En pocas palabras, reinaría el caos y la economía, lejos de recuperarse, caería a submundos mucho peores.

Por suerte, este partido tiene casi nulas chances de triunfar.

Seguido del FIT aparece el Frente de Todos, liderado por Alberto Fernández. Las propuestas del kirchnerismo se presentan como ampliamente inconsistentes, ya que por un lado proponen el equilibrio fiscal, pero por el otro prometen muchas cosas que implican aumentos del gasto público y reducciones impositivas.

Esta contradicción fue incluso destacada por el periodista y economista Marcelo Zlotowiazda (a quien no se puede acusar de neoliberal), quien sostuvo que:

… dentro de un planteo de “búsqueda del equilibrio fiscal en un contexto de crecimiento económico”, la plataforma incluye varios compromisos que implican aumentos significativos de gasto público pero ninguna medida que incremente la recaudación, ni tampoco explicita la alternativa de recurrir al demonizado endeudamiento.

En términos del pago de la deuda, el Frente de Todos no se muestra tan delirante como el FIT, que quiere “romper con el FMI”, pero sí sostiene que negociará con “firmeza” y que la prioridad es crecer, no pagar.

Por otro lado, insiste con la necesidad de “sustituir importaciones” para tener equilibrio comercial y acumular divisas… Es decir, insisten con una teoría que refutó Adam Smith en 1776, cuando derribó los mitos mercantilistas.

Lo eficiente y lo posible

Quedándonos dos plataformas por analizar, es necesario ante todo tener un buen diagnóstico de qué origina nuestros males económicos. Y aquí hay un punto clave: Argentina no crece y la pobreza y la inflación son elevadas porque hace décadas que tiene un modelo de estado grande, despilfarro, y cierre al mundo que desaprovecha las ventajas del comercio.

El estado grande destruye la productividad con gasto, impuestos y regulaciones, el despilfarro genera crisis fiscales que terminan en alta inflación o crisis de deuda, y el cierre al comercio nos inunda de industrias ineficientes que nos venden productos de mala calidad a precios elevados.

En este marco, José Luis Espert y su Frente Despertar ofrecen las mejores ideas para sacar a Argentina de su crisis. El partido que lidera el economista liberal se propone abrir la economía al mundo con Tratados de Libre Comercio y eliminando o “reduciendo a un mínimo” los aranceles a la importación.

Para terminar con el déficit fiscal, Espert propone reducir el gasto público 15 puntos del PBI (llevarlo del 40% de hoy al 25% que es su promedio histórico). Esto permitiría eliminar impuestos como las retenciones, el del cheque y el de Ingresos Brutos, y también tener superávit fiscal.

Conceptualmente, la propuesta es correcta, aunque se enfrenta a dos problemas.

El primero, definir en qué reducir el gasto. El segundo, cuadrar los nuevos ingresos fiscales (más acotados por los menores impuestos) con la reducción del gasto.

Para el primer problema se propone reducir la cantidad de empleados públicos (de forma gradual), eliminar jubilaciones no financiadas con aportes previos y privatizar empresas estatizadas. El despido de 1,8 millones de empleados y la eliminación de otras millones de jubilaciones no lucen caminos posibles dentro de la política hoy, pero llaman la atención acerca de dos temas clave: el empleo público excesivo y la necesaria reforma previsional.

Para el segundo problema no hay mayores detalles.

En términos de inflación y dólar, Despertar sostiene que el Banco Central debe ser independiente, que la emisión monetaria para financiar al déficit fiscal debe desaparecer y que el tipo de cambio debe ser flexible y “competitivo”, pero que esa competitividad será resultado del ajuste fiscal y la apertura al comercio.

(Aclaración por si no se entiende: el superávit fiscal elimina el ingreso de capitales por deuda, quitando oferta que abarate el dólar. La apertura económica aumenta demanda de dólares, para traer productos importados).

En resumen, un eventual gobierno de Espert buscaría liberar la economía argentina para gozar de los beneficios de dicha libertad.

¿Y el oficialismo? De alguna manera, las propuestas de Juntos por el Cambio son la continuidad del programa que han implementado desde la llegada del FMI con alguna reforma eventual en el futuro.

En este sentido, están muy lejos del Frente de Izquierda, lejos del Frente de Todos, y más cerca del Frente Despertar. En inflación, creen en la política monetaria dura. En tema dólar, creen en el tipo de cambio flexible, pero monitoreado para que no “salte”. En materia fiscal, tienen metas para cumplir con el FMI y algo han bajado el gasto en subsidios económicos y empleo a nivel nacional.

En temas comerciales, mostraron voluntad de modificar aranceles (hay 0% en tablets y notebooks) y firmaron un acuerdo con la Unión Europea.

La diferencia, tal vez, es que en estos 4 años de gestión la magnitud de estos cambios ha sido pequeña, sobre todo previo a la llegada del FMI. En este sentido, la plataforma de Espert luce más completa, ambiciosa y profunda.

Pero, claro, todo debe ser tamizado también por las posibilidades de victoria que cada candidato tiene.

Para finalizar, de mejor a peor el orden es claro: Espert, Macri, Fernández y, muy lejos detrás, Del Caño.

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