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La peligrosa estrategia de volver a los años de Néstor

La economía que sueñan los peronistas no es posible sin un brutal ajuste del poder adquisitivo.

Finalmente, el domingo pasado los argentinos definimos la contienda política. De manera pacífica, el electorado se inclinó en un 48% por Alberto Fernández y, sorprendentemente, 40% del padrón le dio su voto a Mauricio Macri, el presidente que, según Axel Kicilof, dejó “tierra arrasada”.

Los resultados electorales estuvieron lejos de ser negativos. Por ello, el mercado, incluso cuando se reforzó de manera violenta el cepo cambiario, relajó las tensiones. La brecha cambiaria con el dólar paralelo, un clásico indicador de incertidumbre en tiempos de controles, pasó de 16,5% el viernes previo a la elección, a 6,5% en el cierre de ayer.

Obviamente, el fin de la incertidumbre electoral ayudó a este devenir. Sin embargo, aún queda la duda de qué plan económico presentará Alberto Fernández.

En ese campo también parece haber algo de calma. Es que el modelo a seguir no sería el cuasichavista del trinomio Cristina-Moreno-Kicillof, sino que se elegiría una opción menos dura. Algo más a-la Néstor Kirchner.

Ahora bien, ¿será esto posible? Por otro lado, ¿sería conveniente? Lo analizamos aquí.

La economía del Primer Kirchnerismo

Mientras que Néstor Kirchner fue presidente de Argentina, la economía creció a un ritmo promedio de 8,7% anual. Además, la inflación –bien medida-, rara vez superó el 12% anual antes de mediados de su último año de gobierno.

Visto desde el punto de vista actual, son números envidiables, que contribuyeron a la fenomenal baja del desempleo y la pobreza.

Por si esto fuera poco, prevaleció durante la época el superávit fiscal, no hubo ningún tipo de control de cambios y el nivel de gasto público y presión tributaria eran infinitamente más bajos que ahora. Es decir, podríamos hablar de cierta ortodoxia en este caso.

Ahora bien, partiendo de los niveles actuales… ¿Cómo se vuelve a dichos números?

Para resucitar, primero hay que morir

Lo que no suelen contar quienes ponderan los primeros años K es que la macroeconomía de la época fue inevitablemente ayudada por la fabulosa caída que la salida de la convertibilidad había propiciado. Como explicamos aquí, con unos salarios increíblemente bajos producto de la devaluación, la economía se recuperó vigorosamente a pesar de estar en default y haber roto todos los contratos.

Por otro lado, si se miran algunos números, parece imposible volver a ellos sin un fuerte ajuste.

El superávit fiscal en el año 2004, por ejemplo, fue positivo en 3,5% del PBI. Hasta agosto de este año, el resultado fiscal era negativo en 2,6% del PBI. O sea que, partiendo de esta base, se necesitaría nada menos que realizar un ajuste de 6,1 puntos del PBI, o USD 21.1000 millones, para volver a los años mozos.

Si el ajuste pasara por el gasto público, estaríamos hablando de una caída del 30% en dólares.

Obviamente en esta búsqueda del superávit fiscal podría haber una suba de los impuestos. Y ahí los candidatos más evidentes para recibir el sablazo son los exportadores. Cuando las retenciones estaban en 35% se llegaron a recaudar hasta USD 13.000 millones, mientras que el año pasado se obtuvieron USD 4.000 millones.

Ahora incluso con este manotazo al sector responsable del 60% de nuestras exportaciones, quedaría mucho por recortar, más aún cuando se quiere hacer un canje de deuda que, coinciden todos, no será exitoso sin equilibrio presupuestario de por medio.

Eso nos lleva a la pregunta acerca de cómo se puede hacer dicho ajuste. Y si tomamos como referencia 2002, entonces a las retenciones más altas se sumarían dejar de pagar la deuda (canje) y una fuerte licuación de los salarios.

¿Cómo podrían hacer esto? El nuevo Ministro de Economía, basándose en “la pesada herencia”, podría ordenar liquidar todo el stock de Leliq, convirtiéndolo a pesos. Eso generaría una fuerte caída del valor del peso con mayor inflación y devaluación.

Si a eso se le suma un congelamiento de salarios en el sector público (y algo similar en el privado), el trabajo sucio parecía realizado.

Reactivación corta con enorme costo

En este escenario se estaría dando algo parecido a lo que ocurrió antes que Néstor Kirchner asumiera la presidencia. Ajuste fiscal de shock, tipo de cambio real alto y salarios bajos en dólares que propiciarían una reactivación.

No obstante, en su momento los 10 años de estabilidad de precios ayudaron a moderar los reclamos salariales. ¿Cuánto podría durar ahora el salario real bajo tras dos décadas de inflación de dos dígitos y sindicatos todopoderosos? ¿Creerán en los equipos de Fernández que es posible controlarlos con un acuerdo de precios y salarios?

Si no se controlan estos precios, ¿cuánto durará la recuperación tras la fuerte caída inicial?

Nuestra percepción es que solo se generaría un mini-boom de corto plazo, pero solo para volver al estancamiento poco tiempo después.

Además, el costo económico y social de generar ese boom habrá sido enorme. En el año 2002 el PBI llegó a caer 16% y se dispararon la pobreza y la indigencia.

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