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La receta de Mises para parar la inflación

El economista austriaco tenía una recomendación específica para países en vías de desarrollo.

Ludwig von Mises nació en 1881 en Austria y por sus escritos se convirtió en uno de los principales economistas del Siglo XX. Sus obras lidiaron con la teoría del dinero, la inflación, la crítica al sistema socialista y la explicación de los ciclos de auge y recesión.

En 1953, En Estados Unidos se publicó una primera edición de su libro de 1912, La eoería del Dinero y el Crédito, y el austriaco sumó a la obra un epílogo, donde recomendaba a los países subdesarrollados qué hacer para bajar la inflación. Mises era partidario de fijar el tipo de cambio, para lo cual recomendaba, primero, congelar la emisión monetaria.

Para explicarlo hizo de cuenta que recomendaba políticas monetarias concretas a un país subdesarrollado imaginario llamado Ruritania.

A continuación, los párrafos más relevantes de su obra:

El gobierno ruritano sabe muy bien que todo lo que necesita hacer a fin de impedir que el rur de papel se deprecie más, comparativamente al dólar, es reducir los gastos en exceso de sus entradas que financia mediante la inflación. De hecho, para mantener un tipo de cambio estable contra el dólar, no tendría que prescindir de la inflación por completo.

Tan sólo sería necesario aminorarla en la proporción necesaria para sincronizarla con la inflación norteamericana. Pero, declaran, siendo Ruritania un país pobre, les resulta imposible equilibrar su presupuesto con una dosis menor de inflación que la presente. (…)

Desde el punto de vista de la técnica monetaria, la estabilización del tipo de cambio de una moneda nacional, por monedas extranjeras menos infladas o por oro, es asunto sencillo.

El paso preliminar consiste en abstenerse de cualquier incremento ulterior en el volumen del circulante doméstico. Este acto detendrá desde luego el alza en los tipos de cambio sobre el exterior y en el precio del oro. Después de algunas oscilaciones aparecerá un tipo de cambio más bien estable, cuyo nivel dependerá de la paridad en el poder adquisitivo. A este tipo, dejará de tener importancia el que uno compre o venda contra la moneda A o la moneda B.

Pero esta estabilidad no puede durar indefinidamente. En tanto que en el exterior continúa aumentando la producción de oro o la emisión de dólares, Ruritania ahora posee una moneda cuya cantidad se encuentra rígidamente limitada. En estas condiciones, ya no puede prevalecer una plena correspondencia entre los movimientos de los precios de las mercancías en los mercados ruritanos y los que ocurren en los mercados extranjeros. Si los precios en oro o en dólares van en ascenso, los precios expresados en rures se quedarán atrás o inclusive bajarán.

Esto significa que la paridad del poder adquisitivo está cambiando. Surgirá una tendencia al encarecimiento del precio del rur expresado en oro o en dólares. Cuando este movimiento se hace patente, habrá llegado el momento apropiado para completar la reforma monetaria. El tipo de cambio que rige en el mercado, en la oportunidad de que hablamos, debe decretarse con el carácter de nueva paridad legal entre el rur y el oro o el dólar. La convertibilidad incondicional en oro o en dólares, a este tipo legal, de todo rur de papel y viceversa, ha de ser en lo sucesivo el principio fundamental.

Como se ve, la reforma consta de dos medidas. La primera consiste en poner término a la inflación, oponiendo una barrera impasable a cualquier incremento ulterior en el volumen del circulante doméstico. La segunda estriba en impedir la deflación relativa que la primera medida causará, después de cierto tiempo, comparativamente a otras monedas cuya oferta no se haya limitado rígidamente en la misma forma. Tan pronto como se ha tomado el segundo paso, cualquier cantidad de rures podrá convertirse a oro o a dólares sin dilación alguna, y cualquier cantidad de oro o de dólares, a rures.

Se puede leer la versión completa de Reconstrucción Monetaria de Mises en este link.

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