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Las increíbles falacias del plutócrata americano

Tener dinero no garantiza entender de economía

“¡Despiértense, amigos plutócratas, porque esto no puede durar! Si no corregimos las desigualdades, van a venir por nosotros”

Esta fuerte advertencia es lanzada por Nick Hanauer, un autoproclamado plutócrata que vive en los Estados Unidos.

Te preguntarás qué es, técnicamente, un plutócrata. De acuerdo con Wikipedia, se trata de alguien que, debido a su riqueza, tiene gran poder e influencia. 

Y así se presenta Hanauer en una charla Ted que ya tiene casi 1 millón de visitas y que en tierras sudamericanas se está volviendo viral.

Recientemente, en un debate acerca del capitalismo, la meritocracia y las inequidades sociales, dos personas distintas en Twitter me acercaron el link a la charla. Unos meses antes un muy amigo mío me había compartido el mismo enlace, comentándome que le parecía muy interesante la reflexión de este “mega-rico” norteamericano.

¿Qué es lo que dice Hanauer, que se presenta como un empresario que ayudó a fundar o financiar más de 30 empresas, entre ellas, la gigantesca Amazon?

Que el cree fervorosamente en el capitalismo, que es un orgulloso miembro del “1% más rico” de la sociedad, pero que esa riqueza que él y otros como él poseen es tan grande, y tan lejana a la del resto del 99%, que el esquema un buen día va a colapsar, y la gente irá por ellos.

¿A qué? No se sabe, pero no suena bien.

A raíz de esto propone, como una medida de autopreservación, frenar la creciente desigualdad de la riqueza.

El relato es interesante, el argumento luce sólido, y el estilo del orador es persuasivo.

No obstante, las razones que ofrece son una más floja que la otra, probando una vez más que ser exitoso en el mundo de los negocios no implica, ni remotamente, conocer el funcionamiento de una próspera economía de mercado.

El origen de la riqueza

El empresario comienza su presentación diciendo que él vive “más allá de lo imaginable”. Al mismo tiempo, aclara que él no es “ni el más inteligente” ni “el más duro trabajador”. Afirma que su éxito es consecuencia de una “suerte espectacular”, que combina casualidades como el nacimiento, el timing y las circunstancias.

Este razonamiento es música para los oídos de los progresistas de todos los partidos y orientaciones, quienes insisten en un extraño concepto de meritocracia para sostener que deben cobrarse más impuestos a los ricos ya que, en el fondo, no merecen demasiado su riqueza.

El comentario de Hanauer, en este sentido, viene como anillo al dedo.

Ahora bien, la contradicción en su discurso es realmente evidente. Es que si bien sostiene que su éxito responde a la suerte y a su lugar de nacimiento, segundos antes había aclarado que era fundador o inversor de nada menos que 30 empresas, y que entre ellas estaba Amazon.com, una de las compañías más grandes del planeta.

Así, también dice no ser “el más duro trabajador”, pero sí que tiene una “inusual tolerancia al riesgo” y un “muy buen sentido de qué es lo que va a pasar en el futuro”.

Puede que para muchos “saber” o poder adivinar razonablemente bien qué va a pasar con el futuro de los negocios no sea un gran mérito o valor. Sin embargo, es la verdadera base de la riqueza en una economía capitalista.

De hecho, la clave para ser un empresario exitoso no es otro sino esa: poder anticiparse a los deseos del consumidor y apostar por ello.

Paradójicamente, esta es una faceta de la inteligencia que genera un enorme valor para quien la tiene, y también para los demás, ya que recordemos que una empresa rentable es una empresa que está satisfaciendo las necesidades de sus clientes.

Nick Hanauer no niega esto. Afirma que el capitalismo es un sistema excelente porque sirve para “solucionar problemas” y que “por eso Amazon y Google han contribuido tanto a la prosperidad de la nación”. 

Finalmente, entoneces, si Amazon contribuyó a la prosperidad de la nación, y él es uno de sus primeros inversores: ¿qué le pasa por la cabeza para afirmar que eso se debió a la suerte o al nacimiento?

Vio un futuro provechoso en la empresa e invirtió ahí. ¡Gran trabajo!

La falacia del consumo

Hacia el medio de la conferencia, el Sr. Hanauer lanza el que tal vez sea el argumento más insensato que pueda haber para reforzar el viejo mito de que en el consumo está la clave de la prosperidad.

Después de sugerir correctamente que la economía debe ser vista como un ecosistema donde las variables se retroalimentan, repite varias veces que una mejora de los salarios redunda en una mayor demanda que redunda en una mayor producción.

Esto le da pie para decir que debe abandonarse la “teoría del derrame” que bregaría porque los ricos paguen cada vez menos impuestos, y que debe abrazarse una política de inversión en infraestructura y en mejorar la capacidad de consumo de la clase media.

Para ilustrar su punto, afirma:

No es cierto que si [los mega ricos] estamos mejor, todos están mejor. Yo gano 1000 veces más que el salario mínimo pero no compro 1000 veces más, ¿verdad? 

Solo compré dos pares de estos pantalones que tengo puestos. Podría haber comprado 2.000, ¿pero qué haría con ellos? ¿Cuántos cortes de pelo podría haber pagado? ¿Cuán seguido puedo salir a comer?

Detrás de estas preguntas retóricas se esconde la idea de que si solo hubiese más redistribución, las clases medias o las personas de ingresos bajos sí comprarían más pantalones, más cortes de pelo y más salidas a cenar, reactivando así el consumo y la rueda de la prosperidad.

Su razonamiento no solo es un error técnico, sino que es una flagrante contradicción con lo que él mismo afirma más arriba.

Es que piénsese así: si Hanauer efectivamente comprara 2.000 pares de pantalones para “estimular el consumo” en lugar de los dos que se compró, entonces en la calle habría, digamos, USD 19.980 más de los que él efectivamente inyectó comprándose dos pares que asumimos cuestan USD 10 cada uno.

Pero lo que se olvida de decir Nick es que habría USD 19.980 menos para ahorrar e invertir en cosas como por ejemplo, Amazon y Google, que son las que cambian la vida de la gente en el capitalismo moderno.

La clave de la prosperidad en las economías capitalistas no es el consumo de las clases medias, sino el alto nivel de ahorro (propio o prestado) que es el requisito básico para que haya inversión. El mayor nivel de consumo, a diferencia de lo que dice el Sr. Hanauer, es consecuencia de la prosperidad, no su causa.

Subir el salario mínimo

Coherente con su teoría de que el consumo es la clave de la prosperidad, y que mayores salarios son mayor demanda y, consecuentemente, mayor producción, Hanauer propone que el gobierno imponga una suba del salario mínimo.

De hecho, solicita que éste aumente hasta los 15 USD por hora, desde niveles que en Estados Unidos andarán cerca de los 10 USD, dependiendo de cada estado.

Ahora anticipándose a la que podría ser la más clásica crítica a esta propuesta (a saber, que dicha medida traerá el desempleo), usa una analogía todas luces exótico e inexacta.

Sostiene Hanauer que:

Los salarios de los CEOs subieron desde 30 veces el salario medio del país, a 500 veces. Eso es subir el precio del empleo. Y nunca vi una compañía que tercerice el trabajo de un CEO o lo exporte a China.

Lo primero que habría que decir aquí es que si Nick cree que la prosperidad reside en subir los salarios a los trabajadores, puede empezar dando el ejemplo y llevar el mínimo que paga en todas sus empresas no solo a USD 15, sino a USD 30 o USD 60 la hora.

Lo segundo para apuntar es que tal vez un salario mínimo de USD 15 no signifique una gran pérdida de empleo, pero que si solo de eso se tratara, ¿por qué no ser más generoso y subirlo a USD 100 la hora? ¿No generaría eso, acaso, un boom de demanda, un boom de contratación, un boom de producción y un enorme florecimiento “capitalista”?

Por último, el ejemplo es a todas luces inapropiado. Es más, es la explicación exacta de por qué subir el salario mínimo por ley es un error.

Es que, como indica la teoría económica tradicional, los niveles salariales tienden a ubicarse al nivel de la productividad marginal del trabajo. Y es parte del consenso de los economistas que, con la globalización, la productividad de los altos cargos gerenciales de las empresas ha crecido enormemente. 

Esto es así porque lo que antes se aplicaba para pequeños mercados locales, ahora se aplica a mercados globales de cientos de millones de personas.

Es este fenomenal incremento de la productividad el que está detrás del aumento del salario de los CEOs en Estados Unidos. De no haber existido, estas remuneraciones seguirían siendo las mismas de hace 30 años.

La propuesta de Hanauer, así como la de tantos otros empresarios, líderes de opinión e incluso economistas, es poner el carro delante del caballo. Y, como todos sabemos, el carro así no avanzará.

Para ir cerrando, no hay nada que endulce más los oídos de quienes quieren avanzar con una agenda progresista de quitarles a los ricos para darles a los pobres que escuchar a un rico, como Hanauer en este video, o Bill Gates recientemente, pedir precisamente este tipo de medidas.

Pero a no cometer la falacia de la autoridad. Lo diga quien lo diga, aumentar los salarios por ley, cobrar más impuestos a los ricos, o estimular artificialmente el consumo puede sonar todo muy lindo. Pero los efectos económicos son potencialmente devastadores.

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