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¿Para qué sirven los economistas?

Los errores de estimación no anulan la tarea de los profesionales.

Corría el mes de noviembre de 2008, cuando nada menos que la Reina Isabel II, de Inglaterra, visitó la prestigiosa London School of Economics.

Dos meses atrás, Lehman Brothers había declarado la bancarrota. La crisis subprime en Estados Unidos ya era un hecho y contagiaba a los mercados financieros y la economía real de todo el planeta.

Luego de escuchar la exposición del español Luis Garicano sobre los motivos del colapso, la Reina preguntó:

Si los economistas son tan inteligentes, ¿por qué ninguno previó lo que iba a suceder?

Casualmente, hoy por nuestras tierras surge una pregunta similar, que de un lado como del otro se usa para hacer indistintamente política o marketing.

Pronósticos fallidos

Si miramos las proyecciones de consenso de los economistas para la inflación en Argentina, observamos que en diciembre de 2017 esperaban un ritmo de 17% anual en diciembre de este año.

En términos de crecimiento económico, en diciembre de 2017 la mediana de los economistas consultados por el Banco Central proyectó un escenario de avance de 3,2% del PBI. Hoy se espera una caída de alrededor de 3%.

Con estos paupérrimos resultados en términos de predicciones económicas, algunos aprovechan para denunciar un complot de los economistas del “establishment” con el gobierno, para ir en contra de políticas “populares”.

Desde otro lado, se usan las predicciones fallidas para criticar la falta de “pericia técnica” de los economistas del mercado. Ahí la idea es gritar a los cuatro vientos que “todos los economistas son unos burros”, menos quien denuncia, claro, que seguramente afirmará que él vio venir la crisis.

Ahora aun cuando sea cierto que los pronósticos de consenso no anticiparon, con un año de anterioridad, la recesión con inflación de 2018, lo cierto es que no es difícil pronosticar una recesión en Argentina.

De los últimos 10 años, en 5 Argentina atravesó una recesión. O sea que si un gurú pronosticara todos los años una recesión, tendría 50% de chances de acertar.

Nada mal.

No es “Made in Argentina”

A raíz de lo anterior, uno podría pensar que los errores de pronósticos son propios de un país como Argentina, tanto porque tenemos profesionales menos formados, como porque los economistas “tienen contratos con el sector público”.

No obstante, esta percepción sería falsa.

Como vimos al inicio, también en el mundo existen errores de estimación y crisis no previstas.

Un trabajo del Fondo Monetario Internacional –supuestos expertos en predicción económica- respalda esta visión.

En dicho estudio, titulado “¿Cuán  bien pronostican los economistas las recesiones?” se prueba con datos que, sobre un total de 153 recesiones que ocurrieron entre el período 1992-2014, un año antes solamente en 5 casos ésta fue prevista por los analistas.

Repito, solo se previeron recesiones en 5 de 153 casos, una efectividad del 3,3%.

Cuadro 1. Recesiones previstas vs. Realidad.


Fuente: Zidong An, João Tovar Jalles, y Prakash Loungani. How Well Do Economists Forecast Recessions?

De acuerdo con el estudio del FMI, los malos resultados no varían significativamente entre pronosticadores públicos y privados. Es decir, los economistas del mercado han sido tan malos como el FMI para anticiparse a las crisis.

Ahora bien, uno podría suponer que esto forma parte de un sesgo internacional a favor de los gobiernos porque los economistas buscan adueñarse de algún “contratito”.

Sin embargo, ese no es el caso. Es que las proyecciones no solo fallan al pronosticar recesiones, sino también auges económicos. De acuerdo con la investigación, incluso en el mes de diciembre del año del “boom”, los pronósticos para ese mismo año están en promedio 1,5 puntos porcentuales por debajo de la realidad.

En conclusión, no solo fallan nuestros economistas en predecir las crisis, sino también los más prestigiosos del mundo tanto para buenos como para malos períodos.

Es que tal vez no sea un tema de deshonestidad intelectual ni de un complot contra las “políticas para el pueblo”, sino simplemente que, como decía Niels Bohr, predecir es difícil, especialmente si se trata del futuro.

Entonces, ¿Para qué están?

Si los economistas, argentinos, extranjeros, público y privados, son tan malos para anticipar las crisis o los auges del año siguiente… ¿para qué sirven?

En primer lugar, como diría Peter J. Boettke, “la tarea principal del análisis económico es hacer inteligible el fenómeno económico, apoyándolo en los propósitos y planes de los individuos.”

Es decir, los economistas son mejores explicando por qué suceden los fenómenos económicos que anticipándose a ellos.

En segundo lugar, porque, si bien queda demostrado que no hay precisión en la predicción sobre crisis económicas, también es cierto que sobre 1153 casos en donde no hubo una recesión, ese escenario se predijo 1145 veces. Una efectividad notable.

Es que las predicciones de los economistas siempre son condicionales y “ceteris paribus”. Es decir, sostienen que “si ocurre X, entonces sucederá y”, siempre que todo lo demás permanezca sin cambios.

En la medida que aparecen cambios inesperados, naturalmente cambiará el escenario futuro.

Por último, los economistas deberían servir para alertar a los políticos de las consecuencias no deseadas de sus acciones, como  que la emisión de dinero genera inflación, que los impuestos ahogan al sector privado, y que cerrarse el comercio internacional reduce la eficiencia del aparato productivo del país.

En este último caso, las predicciones también son difíciles de cuantificar, pero no por ello dejan de ser asombrosamente acertadas.

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