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¿Por qué nos endeudamos en dólares?

Si el gobierno quisiera endeudarse en pesos, no solo no sería posible, sino que tampoco mejorarían las cosas.

Argentina está a un día de la definición electoral. Mañana en las urnas la población elegirá si quiere que Mauricio Macri continúe como presidente, o al menos acceda a un ballotage, o si quiere que al poder vuelvan Cristina y Alberto Fernández.

Las tensiones, obviamente, están en niveles récord. El dólar oficial llegó a los $ 64 el viernes, el blue trepó 8%para cerrar en $ 75 y las reservas internacionales se desplomaron cerca de USD 3.000 millones durante la semana.

Así no hay economía que aguante…

Entre las muchas causas que se lanzan al aire para explicar lo que está pasando una sugiere que el problema capital de Mauricio Macri fue haberse endeudado en dólares.

Y, a ver, es obvio que el tema de la deuda es crucial en estos momentos. Pero el argumento que se agita no es tanto una preocupación por el endeudamiento que es hijo del déficit fiscal, sino más porque esa deuda se haya tomado en una moneda que Argentina no maneja.

Personalmente, esta tesis la he escuchado más de una vez de economistas del Frente de Todos, pero también dio una señal para ese lado Roberto Lavagna, cuando recientemente pidió a los organismos internacionales que los próximos préstamos nos los hagan en pesos.

Aparentemente, si pudiéramos endeudarnos en pesos, todo sería más fácil, ya que para pagar esa deuda no hay que exportar, como está de moda pedir ahora… ¡sino simplemente emitir!

A continuación, intentaré explicar por qué el endeudamiento macrista se hizo principalmente en dólares y por qué, incluso cuando se hubiera hecho en pesos, no habría sido una alternativa mejor.

Deuda verde en alza

La deuda pública de Argentina creció entre 2015 y 2019 en USD 112.000 millones, según datos oficiales hasta el segundo trimestre de este año. De ese aumento, USD 104.000 millones es nueva deuda externa, mientras que solo USD 8.000 millones es incremento de deuda con tenedores locales.

Es decir que, groso modo, casi todo el endeudamiento de Argentina se hizo en dólares. No en pesos.

Ahora bien, ¿por qué ocurrió esto? ¿Será que el gobierno de Macri quiso traer los dólares para que “sus amigos”, como dijo Alberto Fernández, pudieran llevar sus propios dólares al extranjero a un precio más bajo?

La respuesta, en realidad, es mucho menos conspiranoica. Es que el gobierno se endeudó en dólares simplemente porque no había otra alternativa.

Solo para tener una idea, el total de plazos fijos en pesos del sector privado en Argentina hoy ronda los USD 18.000 millones. Y si el sector público tiene necesidades de financiamiento de USD 112.000 millones, ¿de qué le sirven USD 18.000 millones?

Acertaste: para nada.

Otra forma de ver esto son las cuentas nacionales que lleva adelante el INDEC. Como en una familia, si en un país el ahorro es más grande que la inversión, entonces no habrá necesidades de deuda.

Ahora bien, si Juan tiene USD 1.000 ahorrados, pero quiere realizar una inversión de USD 1.500, parece evidente que tendrá que pedir prestado lo que le falta.

Esto mismo le pasó a Argentina en su conjunto. En el año 2009, el ahorro nacional bruto que mide el INDEC representaba el 18,3% del PBI, mientras que la inversión (formación bruta de capital) era del 16,5%. Sin embargo, esta relación se deterioró todos los años, y en 2018 llegó a su máximo desbalance.

Fuente: ICYA en base a INDEC

Los argentinos en 2018 teníamos ahorrados 15,5% del PBI, pero invertimos 21%. Alguien tuvo que poner la diferencia. ¿Quién fue? Los acreedores internacionales, que, como es evidente, no se manejan en pesos.

En pesos no es mejor

Suele decirse que en Argentina no hay un “mercado de capitales” suficientemente grande. Cuando se afirma esto se está diciendo precisamente lo que explicábamos más arriba: el ahorro local no es suficiente para financiar proyectos de inversión privados y el fastuoso déficit público.

Ahora bien, imaginemos que efectivamente ese ahorro sí estuviera disponible, y que el gobierno hubiera colocado toda su nueva deuda en el mercado local en pesos. ¿Habría sido éste un mejor escenario?

La respuesta es negativa. En primer lugar, porque la mayor demanda de crédito presionaría al alza las tasas de interés. Es decir, el sector público entraría a competir con el sector privado por el crédito disponible y terminaría encareciéndolo. O sea que de haber hecho esto, la crítica sería la misma que ahora: “con estas tasas de interés no se puede crecer”. Cierto.

Por otro lado, que una deuda sea en pesos o dólares no implica que no tenga que pagarse. Así las cosas, si el día que hay que pagar la deuda el gobierno se da cuenta que no tiene el dinero disponible, entonces está en la misma situación que se encuentra Argentina hoy: al borde de un masivo default.

Claro que los defensores de la tesis de que debemos endeudarnos en nuestra moneda podrían argumentar que, en este caso, el gobierno podría pedirle al Banco Central que emita el dinero. Sin duda que eso sería posible, ¿pero a qué costo?

Obviamente, al costo de la inflación. Pero esa inflación terminaría por licuar el valor de la deuda y, por tanto, no evitaría ni el default, ni la crisis económica.

Para concluir, el gobierno de Macri financió con dólares su déficit porque no hay ahorro en pesos suficiente para prestarle al gobierno. Ahora bien, nada habría cambiado si el endeudamiento hubiera sido en pesos.

Es que en definitiva, el problema no es la moneda en la que un gobierno se endeuda, sino la deuda misma, que es hija del déficit fiscal, y que es nieta del gasto público, que destruye las economía.

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