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Tres chequeos al discurso de Alberto Fernández

A juzgar por sus recientes declaraciones, el presidente electo no sabe de economía, o sabe pero hace lo posible para ocultarlo.

El jueves 28 de este mes se llevó a cabo la vigesimoquinta Conferencia Anual de la Unión Industrial Argentina, la cámara empresaria que reúne a las principales compañías del rubro manufacturero del país.

Por la histórica relación que el peronismo ha tenido con este específico sector, no podía faltar al convite el presidente electo Alberto Fernández. De acuerdo con los medios, “los industriales” le brindaron un “fuerte apoyo” a Fernández, probablemente producto del discurso que allí ofreció.

En este sentido, hoy me propongo hacer un ejercicio de chequeo de datos. Es decir, proceder de forma similar a cómo lo hace la ONG “Chequeado”, que contrasta frases generalmente pronunciadas por políticos con los datos de la realidad. Luego de la comparación, establcen si lo que se dijo fue “Verdadero”, “Verdadero, pero…”, “Exagerado”, “Insostenible”, o “Falso” entre otras calificaciones.

Aplicando esta idea al caso, a continuación analizaremos tres afirmaciones económicas de quien asumirá, el 10 de diciembre, la presidencia de la nación.

Frase 1: “Estos cuatro años fueron de especulación financiera, donde era mejor apostar a un bono, que invertir y producir y dar trabajo

ENGAÑOSO

Lo primero que se debe aclarar aquí es que la especulación financiera no está divorciada de la economía real. De hecho, si un ahorrista compra un “bono” de una empresa, lo que está haciendo es darle a esa empresa el financiamiento que necesita para “invertir, producir y dar trabajo”, precisamente lo que Alberto Fernández quiere. O sea, cuando se habla de “apostar a un bono”, si ese bono es emitido por una empresa, se está apostando a “invertir, producir y dar trabajo”.

Ahora bien, uno se puede quejar de que el bono de la empresa B paga una tasa de 50%, mientras que como la Empresa A no puede pagar esa tasa, se queda sin financiamiento. Pero ahí el problema no es la especulación financiera en sí misma, sino que la empresa A no puede competir con la B.  ¿Y por qué pasa eso en Argentina? Muy sencillo: porque el gobierno tiene un enorme déficit fiscal, lo que lo lleva a pedir prestado en el mercado de crédito internacional y doméstico, generando una presión al alza en la tasa de interés.

En economía, a este fenómeno se lo conoce como “crowding out”.

Con las Lebac / Leliq la historia es la misma. De no haber habido un agujero fiscal financiado con emisión monetaria en el pasado, no habría habido necesidad de absorber los pesos excedentes con Lebac y ofrecer “tasas altas” para que esa absorción efectivamente ocurra.

Ahora para cerrar, esa tasa ni siquiera fue tan alta. Si se mide en términos reales, y antes de que los mercados le bajaran el pulgar a la Argentina, durante el 50% del tiempo que pasó entre diciembre de 2015 y septiembre de 2018, la tasa de interés fue negativa en términos reales.

Fuente: ICYA en base a INDEC y BCRA.

Finalmente, la frase es engañosa:

  • No hay contradicción entre comprar bonos y producir.
  • A lo sumo, el problema es el gran déficit del estado, que quita financiamiento para las empresas.
  • Las tasas “altas”, en realidad, fueron mayormente negativas en términos reales. Eso sí, tal vez menos negativas que en años previos.

Frase 2: “Las mejores sociedades cuidan el trabajo, y sobre todo el trabajo industrial”

DISCUTIBLE

Como no podía ser de otra forma, estando en medio de una conferencia de la industria manufacturera, la referencia sectorial era obligada. Ahora bien, la frase es como mínimo discutible.

¿Por qué? Porque queda por definir qué es una mejor sociedad, y qué es cuidar.

Pero si por estos conceptos asumimos que las mejores sociedades son los países más desarrollados, y que cuidar implica preservar en el tiempo el empleo en la industria, entonces los datos no avalan la postura de Fernández.

Es cierto, sí, que Donald Trump ha implementado una retórica industrialista durante su campaña y gestión presidencial, a lo que le han seguido medidas de carácter proteccionista. Sin embargo, una mirada de largo plazo muestra que ni Estados Unidos, ni Gran Bretaña ni España han “cuidado” su empleo industrial.

Fuente: ICYA en base a OurWorldinData

En el gráfico puede verse la proporción de empleo manufacturero sobre el total de personas empleadas en estos tres países desarrollados. La proporción en Gran Bretaña cayó de forma espectacular entre 1970 y el año 2011. Al inicio del período los empleados industriales representaban el 42,0% del total, mientras que en 2011 solo el 18,9%.

El descenso no fue solo en términos relativos. Entre 1970 y 2011 5,5 millones de británicos dejaron de trabajar en el sector manufacturero.

En Estados Unidos la situación es similar. En 1970 el empleo industrial ascendía al 30,6% del total, cayendo al 14,8% en 2011. En números absolutos, la caída es de 4,5 millones de puestos de trabajo.

A pesar de este descenso, en ninguno de estos países se generó un descenso en la calidad de vida de la población. De hecho, muchos de estos trabajadores pasaron a formar parte del sector servicios, mientras la economía en su conjunto triplicaba o cuadruplicaba el ingreso.

En conclusión, la frase es debatible solo por la dificultad de definir “mejores países” y “cuidar”. Pero si es por los datos de participación industrial en el empleo, estamos directamente frente a una aseveración falsa.

Frase 3: “Las cuentas fiscales quedan en un estado deplorable”

VERDADERO, PERO

Las cuentas fiscales (es decir, la diferencia entre el gasto y el ingreso del estado) sí están en un estado que podríamos denominar deplorable. Esta afirmación es cierta no tanto por comparación con otros países, que pueden tener números similares a los nuestros, sino por comparación con nuestra capacidad de financiarnos.

Es decir, si vos gastás $ 100 de más pero nadie te presta esos $ 100, estás en la lona. Sin embargo, otra persona puede tener un exceso de gasto de $ 10.000, y no tener ningún problema porque el banco le presta la plata y encima a tasas bajas.

Es así que cuando se compara con nuestra facilidad de acceso al crédito, las cuentas fiscales son deplorables. De hecho, el tema fiscal está en el corazón de la crisis económica que atraviesa Argentina.

Dicho esto, también hay que matizar. Con un acceso al crédito incluso inferior al que hubo durante gran parte de la presidencia de Macri, la situación fiscal no solo fue peor, sino que mostró un continuo deterioro entre los años 2009 y 2016.

Fuente: ICYA en base a Ministerio de Hacienda.

O sea que, comparando con los años de Cristina Fernández de Kirchner, y contra los peores niveles alcanzados, la situación fiscal hoy es mucho mejor que hace dos años. En términos de déficit fiscal primario, se pasó de 4,7% a 0,6%. Y si se contabiliza el pago de intereses, en 2017 el déficit era de 6,7% del PBI, pero este año cerrará en torno a 4%.

Tras analizar tres frases económicas del presidente electo, queda claro que en ningún caso consigue el puntaje de “Verdadero”. Esto puede tener dos explicaciones: o bien el presidente no maneja temas económicos y está mal asesorado en la materia, cosa que es preocupante. O bien el presidente elige deliberadamente decir medias verdades porque, en el fondo, cree que sigue en campaña y aún quiere quedar bien con todo el mundo.

A partir del 10 de diciembre, veremos mejor de qué se trata la película.

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